¿Es posible seguir con la normalidad en un contexto donde nada es normal?

La humanidad se ha visto forzada a implementar el Teletrabajo como mecanismo de relacionamiento y actividad laboral. Sin embargo, en un escenario de crisis mundial, esta experiencia puede ser devastadora. Lo cierto, es que los beneficios de esta práctica laboral son enormes.

En un escenario pandémico mundial nada es normal. Sin embargo, para la mayoría la vida continúa y las actividades laborales también. El teletrabajo ha sido la forma de continuar con las obligaciones laborales, como una medida impuesta o autoimpuesta que está dejando un sabor amargo por que las circunstancias en las que se está ejerciendo no son las más favorables.

teletrabajo

En un sondeo de opinión realizado hace menos de seis meses en Chile, por Cadem, se evidencian cifras elocuentes.

Más carga laboral por lo reportes diarios de las tareas cumplidas, exceso de reuniones por videoconferencia, distanciamiento cognitivo de las herramientas tecnológicas y algunos líderes organizacionales que no están en sintonía con lo que está pasando, son algunos de los desafíos que se están sorteando día a día. A lo anterior, hay que sumarle la convivencia familiar y multiplicidad de tareas diarias, y lo más difícil, lidiar emocional y sicológicamente con una situación de emergencia sanitaria que en cualquier minuto podría llegar a nuestra puerta.

Pero en tiempos de normalidad, los beneficios de teletrabajo son enormes y se hace fundamental aportar con una perspectiva positiva sobre la base de que el trabajo remoto permite capitalizar en armonía uno de los principales desafío que nos impone la sociedad: el mejoramiento de la calidad de vida.

 

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