5 claves para salir del analfabetismo financiero

Según la Dra. Marianela Denegri, PhD en Psicología, miembro de la Red de Investigadoras y actualmente académica titular de la Universidad de La Frontera, estas son algunas claves para salir del analfabetismo financiero.

1) Manejar conceptos económicos y financieros básicos. La Doctora Denegri afirma que no es aceptable que la educación financiera no esté en los planes de estudio escolares. “Mientras tanto, hay que educar en la casa. Por ejemplo, es fundamental saber qué estoy hipotecando cuando estoy firmando un contrato o cuanto es el interés que estoy asumiendo cuando pago con crédito.

2) Planificar las finanzas personales. Todo es factible de planificar, sin importar cuánto uno gane. Sobre la línea de la pobreza, siempre puedo dejar algo para ahorro. “Aunque sea una luca mensual, y a fin de año serán 12 lucas extras a mi ingreso mensual”, sostiene la experta, afirmando que el ahorro es una mecánica de vida que los niños y niñas tienen que aprender. No existe estudio en el mundo que rebata la «mesada» como el mejor sistema para enseñar cómo administrar el dinero y gestionar las finanzas personales.

3) Gestionar el futuro. Todos los chilenos perdimos con la crisis subprime y las AFP siguieron ganando. Por lo tanto, no hay que dejar los fondos solos ni nuestro dinero a merced del sistema. Una herramienta clave son los seguros con ahorro. Muchos dicen «yo no tomo seguros porque son muy caros» sin embargo, si manejamos conceptos financieros básicos podré seleccionar que tipo de seguro me permitirá vivir tranquilo.

4) Conocernos a nosotros mismos. ¿Por qué compro lo que compro? Saber cuáles son mis debilidades en el momento del consumo. ¿Qué es lo que realmente necesito? Mujeres compran ropa, zapatos, accesorios. Hombres compran herramientas, accesorios de auto y música. Luego vienen las justificaciones: «es que estaba tan barato!!!». La clave está en la discrepancia del yo. Tenemos un yo real (lo que soy) y un yo ideal (lo que quiero ser). La brecha entre el yo real y el ideal es la discrepancia y ahí está la clave de lo que compramos sin pensar por que el consumo de nuestra sociedad actúa e incentiva se ha situado ahí, entre lo que soy y el prototipo que quiero ser. Un modelo de pensamiento para recordar cada vez que sienta el impulso de comprar lo que no es una necesidad.

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